lunes, 19 de diciembre de 2011

FILOSOFÍA PRÁCTICA , TEMA 2. NIETZSCHE Y LA POSMODERNIDAD



TEMA 2 NIETZSCHE Y LA POSTMODERNIDAD

Nietzsche (1844-1900) pensador alemán, aunque a veces bromea que su nombre es de origen polaco.
Estudia filología clásica y ejerce en la universidad suiza de Basilea; allí conoce a Wagner al que le une una gran amistad luego rota.
 En 1879, por razones de salud pero también insatisfecho con la filología, deja la enseñanza e inicia su peregrinación por pensiones de Suiza, Italia y sur de Francia. En esta época conoce a Lou Salomé, que luego sería musa de Rilke y de Freud, su amor frustrado.

1.     APOLO Y DIONISO:
a.     Instinto y cultura.
    Nietzsche significa en su época un tanteo en otra dirección de la cultura y las formas de vivir.
   Desde su primera obra advierte que, semejantes a los sexos que perpetúan la vida en medio de constantes luchas y aproximaciones,  existen      dos   fuerzas   en   la naturaleza  que con sus conflictos y  encuentros van generando la peculiar forma de vida de los seres humanos: “la evolución progresiva del arte es resultado del    espíritu de Apolo    y del    espíritu dionisíaco   ... del    ensueño   y de la   embriaguez... "               - de las facultades creadoras de formas, de ideas, la conciencia de nuestra individualidad como algo permanente... y
   - de la ruptura de esas formas y el disolverse del individuo mismo por obra del éxtasis o la embriaguez...
"Bajo el encanto de la magia dionisíaca no sólo se renueva la alianza del hombre con el hombre: la naturaleza enajenada, enemiga o sometida, celebra también su reconciliación con su hijo pródigo, el hombre."   [1] 
   Estas dos fuerzas aparecen sabiamente acopladas en la tragedia griega y en eso estriba su  arte.  Sólo  Heráclito, considera Nietzsche, mantiene ese saber trágico que es la verdadera filosofía, saber en que dialogan Apolo y Dioniso, lo individual y la totalidad.
   Pero, desde que Eurípides tiende a eliminar de la tragedia el elemento dionisíaco en favor de los elementos morales e intelectualistas, ésta comienza a transformarse en superficialidad y palabrería.
Con la aparición de Sócrates en la escena griega con su presunción de comprender y dominar la vida con la razón, está en marcha la decadencia. Sócrates fue una equivocación. Con su opción por Apolo contra Dioniso, por la representación y el ensueño frente al goce dionisíaco de vivir sin prejuicios ni límites, se introduce en el pensamiento occidental la visión teórica del hombre, la interpretación intelectualista que cree ciegamente en las construcciones del lenguaje que genera una dialéctica vacía y lleva a  la decadencia de la cultura occidental. Sócrates y Platón son el síntoma de la decadencia griega. La dialéctica - dirá Nietzsche - sólo puede ser el recurso extremo para quien no tiene otras armas.
b. Apuesta por Dioniso   
    El núcleo de la filosofía nietzscheana está en la denuncia de esta decadencia analizando sus causas y planteando sus remedios:
   - Se opone a lo que él llama     "espíritu de pesantez" ,  a  las  filosofías idealistas que consideran el pensamiento como venido de otro mundo al hombre, como revelación divina, como una facultad que tuviera el hombre de hundir sus raíces en un mundo distinto del que descubren los sentidos. "Ponen - afirma - su centro de gravedad en el mundo de las ideas, el más allá salvador". Es el elemento apolíneo: luminoso, sereno, individualizador, que ha tomado la exclusiva.  Pero la realidad es movimiento  y no puede ser atrapada en ideas.
   - Afirma, en cambio, el   "espíritu de la danza" ,  dionisíaco, que exalta la sensibilidad y sus vibraciones como lo más genuino que tiene la vida, exalta lo oscuro, desbordante y unificador frente a las construcciones ideales y las instituciones anquilosadas que encorsetan la vida.
 "La razón - afirma - se opone al instinto. La razón a toda costa es una peligrosa potencia, una potencia enemiga de la vida".
"Yo he sido el primero que ha sabido ver la verdadera antítesis. El instinto que degenera , que se rebela contra la vida con un odio subterráneo - cristianismo, filosofía de Schopenhauer, parte de la filosofía de Platón, el idealismo, en fin, son las fórmulas típicas de ello - y  la  afirmación superior, nacida  de  la plenitud  y  la abundancia, una aprobación absoluta y sin restricciones, incluso del sufrimiento, de la falta, de todo lo que la existencia tiene de problemático y extraño". [2] 

    2. LA VOLUNTAD DE PODER

   ¿Qué sentido dar a nuestra vida?, he ahí el principal problema que se plantea la filosofía de Nietzsche
   ¿Nos viene de arriba a través de leyes divinas escritas en la naturaleza?
   O ¿viene dado por la voluntad del hombre?
   - El bien y el mal - responde Nietzsche - fueron creados por los hombres. Los valores los puso el hombre en las cosas para conservarse, él dio un sentido humano a las cosas. En el fondo de todo está la voluntad de poder, y todas las formas de pensar no son más que instrumentos de esa voluntad de poder.
   "Todo acontecer en el mundo orgánico es un subyugar, un enseñorearse, y, a su vez, todo subyugar y enseñorearse es un reinterpretar, un reajustar,... el sentido anterior y la finalidad anterior tienen que quedar oscurecidos". "Pero todas las finalidades, todas las utilidades son sólo indicios de que una voluntad de poder se ha enseñoreado de algo menos poderoso y ha impuesto en ello, partiendo de sí misma, el sentido de una función".  [3]
   Sin embargo es difícil precisar a lo largo de la obra de Nietzsche el concepto exacto de voluntad de poder. Sus descripciones van desde un sentido puramente naturalista a un sentido más de tipo cultural.
   Así, por ejemplo, dice en    Más allá del bien y del mal    ( l. c. pg. 220): "La casta aristocrática ha sido siempre al comienzo la casta de los bárbaros - hombres de presa, poseedores todavía de fuerza de voluntad y apetitos de poder intactos - : su preponderancia no residía ante todo en la fuerza física sino en la  psíquica  - eran hombres  más enteros  ( lo  cual significa también, en todos los niveles, "bestias más enteras" )-".
   Y más adelante, pg. 240:  "La jerarquía casi viene determinada por el grado de profundidad a que los hombres pueden llegar en su sufrimiento...       El   sufrimiento profundo vuelve aristócratas a los hombres, separa”Aunque su  "valentía de gusto" les hace  "tomarse el sufrimiento a la ligera",  siempre en guardia contra todo lo triste y profundo. "No es codiciar ni siquiera tomar sino   crear y dar " .   [4]
   Sea como fuere, Nietzsche entiende que lo importante del mundo, la realidad primordial es "voluntad de poder", pero no es menos cierto que esa  voluntad de poder no tiene nada que ver con "la simple fuerza bruta", que pudieron entender los nazi, sino que la entiende como "la fuerza de la vida...  del fuerte en cuerpo, mente y espíritu".  [5]

3. EL SUPERHOMBRE.
   Resulta difícil perfilar lo que Nietzsche entiende por    superhombre:
- Según Max Scheler su modelo de hombre es el  "homo faber" , en oposición al  "homo sapiens " de los griegos e idealistas, y aquél no tiene ninguna facultad racional específica. Entre el hombre y el animal sólo hay diferencia de grados. El espíritu o la razón no es más que prolongación de la inteligencia técnica, presente en el chimpancé, consistente en una capacidad de adaptarse activamente y sin tanteos a situaciones nuevas por medio de una anticipación de las estructuras objetivas del medio.  [6]
   - Los rasgos positivos que Nietzsche atribuye al hombre superior coinciden con los del aristócrata:    el que se exige a sí mismo más deberes que nadie;     sus virtudes son el valor,  la lucidez,  la simpatía y la soledad.
Lo describe así: "El hombre que puede sostener una causa, cumplir una decisión, guardar fidelidad a un pensamiento, retener a una mujer, castigar a un temerario, que tiene su cólera y su espada, y al cual los débiles, los oprimidos, también los animales se allegan con gusto y le pertenecen `por naturaleza... es por naturaleza un señor.     [7]
El ideal del hombre nietzscheano  - dice Vattimo  -  [8]   rechaza  toda  idea    de retorno a lo que era en sus orígenes. Eso supone la visión platónica y metafísica de que todo está ya dado en los orígenes.
Pero, al desaparecer el significado del origen, "la realidad más próxima, lo que está alrededor de nosotros y dentro de nosotros, comienz9oooooooia poco a poco a mostrar colores y bellezas, enigmas y riquezas de significados... cosas en las que la  humanidad más antigua ni siquiera soñaba." (Aurora. & 44).     El  pensamiento  orientado  a  lo próximo    constituye lo que Nietzsche llama     "la filosofía de la mañana".   Y vive esta filosofía, el que, convaleciente de la fiebre metafísica del pasado, goza de buen temperamento y no tiene nada  "del tono regañón y gruñón: las notas características de los perros y de los hombres envejecidos en la sujeción". (Humano demasiado humano. & 34).





LOS MAESTROS DE LA SOSPECHA.

Así llamados por ser los primeros que hacen levantar sospechas sobre la pretendida autosuficiencia de la racionalidad que defienden racionalistas e ilustrados.
Han sido los más críticos con la idea de que es la razón la principal guía de los hombres en su conducta personal o en su quehacer colectivo; han señalado que en el complejo proceso que da lugar a las acciones humanas hay siempre factores que las determinan al margen de la razón y del control de la conciencia.
No son propiamente postmodernos pero sientan las bases de lo que llamamos postmodernidad.

           Para Freud hay todo un mundo subconsciente e irracional que burla de distintas maneras nuestra razón y determina nuestros actos. Todas las tendencias en el hombre se reducen a instinto sexual transformado o sublimado. Todos nuestros esfuerzos en el trabajo, en las relaciones humanas, en el arte... no son más que medios o formas disfrazadas de satisfacer nuestra libido o apetencia sexual.
Ver también: ello, yo, superyó.  

     Marx considera que la racionalidad dominante no es más que la ideología con que la clase burguesa oculta sus intereses económicos y los disfraza de intereses generales ante la clase obrera para lograr su dominación.  Son las necesidades de subsistencia, la economía, lo que mueve tanto al individuo como a las colectividades. La forma de distribución y apropiación de los medios de subsistencia determina todos los comportamientos del hombre en sociedad y su pensamiento.
Ver: alienación, práctica y teoría, materialismo histórico.



         Nietzsche es quien da pasos más decididos en esta dirección.  Por lo que toca a sus sospechas contra la razón ilustrada, afirma que ésta ha olvidado sus orígenes y que es el afán de poder la fuerza impulsora de todo lo que lleva a cabo el hombre. En su obra Humano demasiado humano  considera que aún en las conductas que aparecen como más sublimes o desinteresadas, como puede ser el caso de los ascetas o los místicos, hay un trasfondo demasiado humano como es el afán de atraer la admiración sobre sí mismos, subvertir el orden que mantiene a los que detentan el poder e imponer el poder propio.             
Ver: superhombre, espíritu de la danza.




[1]El espíritu de la tragedia. Ed. Teorema, pgs. 482-487.
[2]Ecce Homo. Ed. Teorema. Pgs. 166-167. Sobre lo dionisíaco y lo apolíneo ver pags. siguientes.
[3]Genealogía de la moral. Ed. Alianza 1983, pg. 88.
[4]V. Zaratustra, III, De los tres males. Ver comentario en Deleuze, "Spinoza,Kant y Nietzsche". Ed. Labor, pg. 217.
[5]Nietzsche, "Mi hermana y yo". Ed. Teorema 1985. Vol. I, pg.309.
[6]L´homme et l´histoire. Ed. Montaigne. París 1955. Pgs. 40  y ss.
[7]Más allá del bien y del mal. Ed. Alianza, pgs. 229 y ss y 250.
[8]Al di là del soggetto. Ed. Feltrinelli, pg. 17  y El fin de la modernidad. Ed. Gedisa 1986, pgs. 41, 55 y 149.

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